Recuerdo a tu hermana preocupada y protegiéndote de cualquiera que se atreviera a molestarte, a tu madre pendiente de tí en todo momento y a tu abuela a las puertas del cole. ¡Qué gran mujer!. Aún hoy la sigo recordando con inmenso cariño.
Estos días te he visto con otros ojos, ojos de orgullo y de satisfacción por tener el placer de verte crecer, de verte esforzarte en cada momento. Y como siempre, todo esfuerzo tiene su recompensa, la tuya es haberte convertido en una gran persona con enormes ganas de enseñar.
Agradezco de corazón la oportunidad de acompañarte en tu camino, de aportar un granito de arena en la construcción de tu conocimiento. Agradezco tu responsabilidad, tu compromiso y tus ganas de aprender. Agradezco que me permitieras compartir tus sueños que también son los míos.
Ahora te toca lo más fácil, terminar tu periodo de aprendizaje, aunque nunca dejes de aprender, y demostrar que eres una MAESTRA en mayúsculas.





